Ir al contenido principal

Pensamientos negativos compulsivos, ansiedad, estrés

 

Pensamientos negativos compulsivos, ansiedades, estrés, deseos incontrolables que invaden nuestra mente al punto de no dejarnos hacer cualquier otra cosa de la vida cotidiana, todo se dificulta, hasta respirar.

 


Sin embargo, Jesús, al entregar su vida por nosotros en la cruz, nos hace santos. No por nuestros méritos, sino por su sacrificio. Esa santidad que recibimos de Él nos da el privilegio de entregarle todas nuestras tormentas y en sus brazos encontramos la paz que no entendemos. Mi situación actual no me ahogará, porque el que me creó tiene el control de mi vida.

En Dios encuentro paz, he puesto en Él mi esperanza y aunque hay días, semanas o meses que mi vida se vuelve un caos, cuando le presto atención a su palabra, Él calma mi tormenta interna. Talvez todo lo externo siga igual, pero cuando descanso en su sombra, la tormenta parece minúscula y sin efectos sobre mi vida.

Salmos 32:6-7

Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
Con cánticos de liberación me rodearás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Puedo ser salvo y esclavo al mismo tiempo. Si escuchamos de Jesús y su sacrificio en la cruz, reconocemos que Él es el Señor y creemos en Él, somos salvos por gracia (Romanos 10:9-13). Podríamos pensar que, solo al reconocerlo, ya tenemos todo resuelto; sin embargo, eso es solo el principio de la eternidad que tenemos en Cristo. Una vez somos salvos, tenemos un segundo mandato: permanecer en Su palabra (Juan 8:31-32). Ya no podemos limitarnos a lo que nos dicen acerca de Él; nuestros ojos deben verlo por nosotros mismos (Job 42:5). Nuestra mente ha conservado ideas erróneas durante muchos años; son juicios personales basados en nuestra experiencia. Esos pensamientos y actitudes no desaparecen de nuestra mente de la noche a la mañana. Muchos de nuestros hábitos y reacciones son consecuencia de lo que hemos vivido. No provienen de Dios, sino de nosotros mismos. Dios busca liberarnos de esas ideas que nos hacen ver la vida y a los demás a través de nuestras experiencias y nuestro dolor....

Escuché de un tal Jesús

Escuché de un tal Jesús que sanaba enfermos, que alegraba corazones, que amaba sin condición. De ese tal Jesús me hablaron toda mi vida y pensaba que ya lo conocía. Hasta que un día se pasó por mi vida, tocó mi corazón y restauró mi interior, ese Jesús dejó de ser una historia ficticia y se convirtió en el motor que impulsa mis latidos. Desde que Él está puedo asegurar que es la mayor razón de todas mis alegrías. No lo cambiaría, ni aún por todo el oro del mundo porque mi amado Jesús vale más que todas las piedras preciosas que existen y nada completaría mi palpitar más que su dulce voz. Eclesiastés 5:20 Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.

Nueva vida en Cristo Jesús

Cuando un bebé nace llega al mundo como un papel en blanco, todo lo que ve, escucha y siente influye en su manera de comportarse, son imitadores de su entorno. Su aprendizaje es puro y nada de lo que hacen es por casualidad, son una réplica de los demás, sus padres, tíos, hermanos, primos. Lo mismo debe pasar cuando nacemos en Cristo, todo debe ser aprendido, es como tener nuevamente ese papel en blanco donde vamos escribiendo lo que debemos hacer mediante nuestras nuevas experiencias, ese papel no puede ser escrito con nada de nuestra vieja vida, solo con lo nuevo que viene del cielo. Todo lo que no viene directamente de Dios (la Biblia) no puede estar en ese papel. Juan 1:12-13 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.