Pienso en Adán y Eva, como Dios estuvo con ellos cada día en el huerto enseñándoles como debían vivir, a caminar por primera vez, que frutas podían comer, entregándoles el control de todo para que nombraran y se multiplicaran, creados a la imagen de Dios para gobernar a todo ser viviente. Sin duda ellos no necesitaron fe porque tenían al dador de la vida palpable a cada instante (Génesis 1). Diseñados para ser instruidos por lo tangible, visible y audible se nos resulta difícil aceptar aquello que no podemos reconocer o comprobar por esos métodos, desde que llegamos a este mundo estamos aprendiendo de mamá, papá, hermanos y de todo a nuestro alrededor. Nuestro cerebro acostumbrado a reaccionar por los 5 sentidos, ninguno de ellos le emite una alerta de la divinidad de Dios, por tanto, no lo reconoce como real. ¿C ómo dejarnos guiar por Dios si no lo podemos ver, tocar o escuchar?. Mientras buscamos conocer a Dios es necesario que en nuestros hábitos leamos la biblia y oremos...
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. Salmos 32:8