Ir al contenido principal

Vivir sin Jesús no me funcionó


¿Cómo se vive sin Dios? ¿Cómo logra un corazón recibir paz fuera de Él? Sé que a mí nunca me funcionó.


Cuando dejamos que Jesús transforme nuestro corazón y pensamientos, el peso de la vida se vuelve ligero, no porque se acaban los problemas, sino porque su amor nos permite ver a los demás a través de sus ojos. Su sabiduría nos da un nuevo y renovado punto de vista que ya no está condicionado a lo que vemos naturalmente, ni por las opiniones externas, nos basamos en su verdad eterna, que no cambia.

Aunque el mundo esté en picada, bajo la sombra de sus alas nos mantenemos frescos mientras fuera todo se quema. Las expectativas que podemos llegar a tener del mundo (personas, situaciones), siempre pueden dar resultados que no estamos esperando, pero en Dios sabemos todo está bajo control, aun cuando las circunstancias lastiman nuestra alma.

No esperas un mundo perfecto porque está gobernado por hombres, sino que pones tu esperanza en aquel que lo creó, sabiendo que a su tiempo hace que todas las cosas estén en orden.

Mateo 11:28-30

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Puedo ser salvo y esclavo al mismo tiempo. Si escuchamos de Jesús y su sacrificio en la cruz, reconocemos que Él es el Señor y creemos en Él, somos salvos por gracia (Romanos 10:9-13). Podríamos pensar que, solo al reconocerlo, ya tenemos todo resuelto; sin embargo, eso es solo el principio de la eternidad que tenemos en Cristo. Una vez somos salvos, tenemos un segundo mandato: permanecer en Su palabra (Juan 8:31-32). Ya no podemos limitarnos a lo que nos dicen acerca de Él; nuestros ojos deben verlo por nosotros mismos (Job 42:5). Nuestra mente ha conservado ideas erróneas durante muchos años; son juicios personales basados en nuestra experiencia. Esos pensamientos y actitudes no desaparecen de nuestra mente de la noche a la mañana. Muchos de nuestros hábitos y reacciones son consecuencia de lo que hemos vivido. No provienen de Dios, sino de nosotros mismos. Dios busca liberarnos de esas ideas que nos hacen ver la vida y a los demás a través de nuestras experiencias y nuestro dolor....

40 Años de Desierto por 430 de Esclavitud

El pueblo de Israel pasó 430 años en Egipto bajo esclavitud y 40 años en el desierto para luego llegar a la tierra prometida. En Egipto los oprimían de dolor y en el desierto recibían maná del cielo, nube de día, columna de fuego de noche, agua de las rocas. A pesar de todo eso en Éxodo 16:3 se quejan del trayecto y preferían morir en Egipto que continuar en el desierto para llegar a Canaán. Estaban dispuestos a cambiar 40 años de desierto con la presencia de Dios dirigiéndolos, por una vida de esclavitud, sufriendo, muertos diariamente en espíritu hasta llegar a la muerte natural. Solo 40 años para alcanzar la promesa (porque ellos mismos alargaron el tiempo por su desobediencia e idolatría), y preferir 430 años más de sufrimiento, volver a gemir de dolor (Éxodo 2:23). Increíble como cambiamos un momento de desierto necesario, que nos preparará para obtener la bendición, por volver a la amargura, donde la vida no tiene sentido y solo se respira porque es un acto que real...

Abriendo Camino

Conseguir aquello que anhela nuestro corazón no es una tarea fácil, el camino siempre estará lleno de obstáculos y habrán muchos atajos que aparentarán ser buenos, pero que al final solo dirigen a un precipicio sin fondo. Por lo incierto de ese sendero, muchas personas se quedan en su silla, se conforman con lo que ahora tienen y deciden no arriesgarse a la aventura de obtener el premio que les espera al final. El pueblo de Israel al salir de la tierra de Egipto vagó por 40 años en el desierto, en ocasiones llegaron a pedirle a Moisés que mejor volvieran y no continuaran hasta llegar a la tierra prometida, porque temía lo que podía traer ese trayecto. Estaban saliendo de su zona de confort, aunque les causó mucho daño y vivían en esclavitud, parece ser que cuando ya eran libres, era mayor el miedo a lo desconocido que el sufrimiento vivido en un lugar que no les pertenecía. Si ya has decidido seguir las pisadas de Jesús, seguro en muchas ocasiones habrás pensado en retroceder...