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Vivir sin Jesús no me funcionó


¿Cómo se vive sin Dios? ¿Cómo logra un corazón recibir paz fuera de Él? Sé que a mí nunca me funcionó.


Cuando dejamos que Jesús transforme nuestro corazón y pensamientos, el peso de la vida se vuelve ligero, no porque se acaban los problemas, sino porque su amor nos permite ver a los demás a través de sus ojos. Su sabiduría nos da un nuevo y renovado punto de vista que ya no está condicionado a lo que vemos naturalmente, ni por las opiniones externas, nos basamos en su verdad eterna, que no cambia.

Aunque el mundo esté en picada, bajo la sombra de sus alas nos mantenemos frescos mientras fuera todo se quema. Las expectativas que podemos llegar a tener del mundo (personas, situaciones), siempre pueden dar resultados que no estamos esperando, pero en Dios sabemos todo está bajo control, aun cuando las circunstancias lastiman nuestra alma.

No esperas un mundo perfecto porque está gobernado por hombres, sino que pones tu esperanza en aquel que lo creó, sabiendo que a su tiempo hace que todas las cosas estén en orden.

Mateo 11:28-30

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.


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Escuché de un tal Jesús

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