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Toma tu cruz

Por mucho tiempo el pueblo de Israel vivió en esclavitud bajo el poder de los egipcios, dice la biblia que gemían del dolor que estaban pasando. Un día Dios habló con Moisés y le dijo que liberaría a su pueblo, los sacaría de la servidumbre y los llevaría a una tierra de abundancia. Esa palabra fue solo el inicio de un largo camino de luchas para ver la promesa materializarse (Éxodo).

Cuando tomé la decisión de seguir a Cristo pensaba que las cosas serían fáciles porque la biblia dice que El pelea por nosotros y nos perfecciona, sin embargo las cosas se tornaron peores, en un mundo donde pocos piensan en el prójimo y cada quien busca lo suyo, donde las tentaciones están en todos lados, hasta en un simple comercial de televisión, no es fácil mantener una mente pura y sin contaminación.

Nuestra decisión de seguir a Cristo es un alma menos para el mal, por tanto, el usará todos los métodos posibles para que no sigamos adelante y nuestra propia naturaleza, al estar acostumbrada a hacer lo malo, requiere de un largo proceso por parte de Dios para que nuestra mente y corazón estén limpios. El nos dará un corazón nuevo y nos guiará por su camino (Ezequiel 36:26-28).

Aunque pareciera ser que no avanzamos o que el proceso no termina, ten por seguro que en Dios todo lo que te pasa obrará para bien y que tu victoria ya está en sus manos. La disciplina en el momento no se siente agradable, pero en su justo tiempo dará fruto dulce al paladar (Hebreos 12:11).

Mateo 16:24
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

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Puedo ser salvo y esclavo al mismo tiempo. Si escuchamos de Jesús y su sacrificio en la cruz, reconocemos que Él es el Señor y creemos en Él, somos salvos por gracia (Romanos 10:9-13). Podríamos pensar que, solo al reconocerlo, ya tenemos todo resuelto; sin embargo, eso es solo el principio de la eternidad que tenemos en Cristo. Una vez somos salvos, tenemos un segundo mandato: permanecer en Su palabra (Juan 8:31-32). Ya no podemos limitarnos a lo que nos dicen acerca de Él; nuestros ojos deben verlo por nosotros mismos (Job 42:5). Nuestra mente ha conservado ideas erróneas durante muchos años; son juicios personales basados en nuestra experiencia. Esos pensamientos y actitudes no desaparecen de nuestra mente de la noche a la mañana. Muchos de nuestros hábitos y reacciones son consecuencia de lo que hemos vivido. No provienen de Dios, sino de nosotros mismos. Dios busca liberarnos de esas ideas que nos hacen ver la vida y a los demás a través de nuestras experiencias y nuestro dolor....

Escuché de un tal Jesús

Escuché de un tal Jesús que sanaba enfermos, que alegraba corazones, que amaba sin condición. De ese tal Jesús me hablaron toda mi vida y pensaba que ya lo conocía. Hasta que un día se pasó por mi vida, tocó mi corazón y restauró mi interior, ese Jesús dejó de ser una historia ficticia y se convirtió en el motor que impulsa mis latidos. Desde que Él está puedo asegurar que es la mayor razón de todas mis alegrías. No lo cambiaría, ni aún por todo el oro del mundo porque mi amado Jesús vale más que todas las piedras preciosas que existen y nada completaría mi palpitar más que su dulce voz. Eclesiastés 5:20 Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.

Abriendo Camino

Conseguir aquello que anhela nuestro corazón no es una tarea fácil, el camino siempre estará lleno de obstáculos y habrán muchos atajos que aparentarán ser buenos, pero que al final solo dirigen a un precipicio sin fondo. Por lo incierto de ese sendero, muchas personas se quedan en su silla, se conforman con lo que ahora tienen y deciden no arriesgarse a la aventura de obtener el premio que les espera al final. El pueblo de Israel al salir de la tierra de Egipto vagó por 40 años en el desierto, en ocasiones llegaron a pedirle a Moisés que mejor volvieran y no continuaran hasta llegar a la tierra prometida, porque temía lo que podía traer ese trayecto. Estaban saliendo de su zona de confort, aunque les causó mucho daño y vivían en esclavitud, parece ser que cuando ya eran libres, era mayor el miedo a lo desconocido que el sufrimiento vivido en un lugar que no les pertenecía. Si ya has decidido seguir las pisadas de Jesús, seguro en muchas ocasiones habrás pensado en retroceder...